Accidente
 

 

Accidente en el sentido de la excepción, de la cualidad que escapa a la naturaleza del objeto.

 

La fotografía que se bota se nos transforma momentáneamente en escombro, se desarticula su forma y contenido. Se desprende de su aspecto verbal, pues no hay quien nos hable de ella, quien explique lo que vemos sólo en apariencia. Porque solamente podremos conjeturar, suponer, pero jamás llegaremos a la certeza absoluta de que la imagen no forma parte de un simple y cotidiano engaño, ese que practicamos a diario. Se transforma ésta en un acertijo, en un laberinto insondable, básicamente en un incierto.

 

Pero existe otra característica, la de transitar. De quien recoge y acumula estos recuerdos que atesora, aunque jamás comprenda. Aquella persona que encuentra en el piso los vestigios de quienes le rodean, que pretende conocer a sus congéneres por los escombros de los que proveen al espacio urbano. Aquel que, en su caminar lúcido, cabizbajo, se permite encontrar elementos de evasión ajena (nada más catártico que botar aquello que ya no queremos ver).

 

Es entonces el retrato de aquel caminar, de la vista baja, del criticado autómata que busca escapes sólo en lo ajeno, porque decide privarse de ellos en lo personal, pero que considera esa privación como un elemento de libertad, una lúcida decisión que le permite conocer a sus pares mientras ellos le ignoran.

 

Pretende en fin esta muestra restituir la característica natural de los elementos, sacarlos de su categoría de escombros y volver a otorgarles aquella función por la cual fueron concebidos. No sólo referido a las imágenes, sino al lugar donde se exponen. Habitar así el espacio que fue abandonado a su suerte, volver a hacer que los muros sean elementos de soporte y configuradores de un determinado tránsito, de una manera de habitar. Devolverles, en definitiva, la contemplación. Si pueden hacerlo, los elementos seguramente nos lo agradecerán.

 

 

(Fotos de "Accidente" en StdoDowntown, Santiago de Chile, 2006.)

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