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CAMBALACHE

En el año 1974, durante la dictadura de Augusto Pinochet, Alejandro Parada González, encontrándose detenido en el recinto de calle Londres n°38, en Santiago de Chile, cantó para los militares que lo custodiaban el tango “Cambalache”. En formato de melodía, los enfrentó para decirles que en su despliegue de maldad insolente, ya resultaba ser lo mismo ser derecho que traidor. Luego de este suceso, Parada nunca más fue visto por las personas del lugar, y de su destino jamás se supo.

En lugar del homenaje en el que se impone la imagen de la persona por sobre su desaparición, esta vez la obra decide asumir el hecho y hacerlo patente. El retratado se desvanece al intentar uno acercarse, no se le puede abrazar, de él no se puede decir que no ha muerto, pues sí lo ha hecho, y de la peor manera, aún cuando no se tengan evidencias para afirmar ello, pues la desaparición es absoluta, irrevocable. No es una obra solucionando lo irredimible, es una que da cuenta del agravio, y lo hace parte del proceso y la lectura.

Aparece la letra del tango, al momento que desaparece aquel que lo cantó.

 

(Fotos de "Cambalache" en colectiva "NO/MOSTRAR", abril de 2017, CENTEX-CNCA, Valparaíso, Chile)