Mira dónde estoy
 

 

Más allá de la reinterpretación simbólica y estética de un fenómeno social, se habla de conflictos de ser y no querer ser, que superan toda contingencia. De este modo, se vuelve al origen de la fotografía, como conjuro contra la muerte y como rescate de un tiempo siempre fugaz. Si la fotografía está obsesionada con el tiempo y la caducidad, quiere decir que es un arte del viaje. Por ello, todo fotógrafo es un inmigrante.

 

(Extracto del texto curatorial de Catalina Mena)

 

 

(Fotos de "Mira donde estoy" en colectiva "Ellos me miran" en Sala Gasco, Santiago de Chile, 2008. Cuarduría de Catalina Mena.)